¿Y yo qué quiero?

Hay momentos en los que alguien te pregunta qué querés y la respuesta más honesta es:

No tengo idea.

No porque no tengas deseos.
No porque te falte iniciativa.
Y tampoco porque necesites “encontrarte”.

A veces simplemente llevás tanto tiempo respondiendo a lo que hay que hacer, a lo que otros necesitan, a lo urgente, a lo esperado, que tu propia voz quedó en un segundo plano.

Trabajo. Hijos. Pareja. Familia. La casa. Mensajes que contestar. Decisiones que tomar. Personas que necesitan algo de vos.

Y una se vuelve increíblemente buena para funcionar.

Hasta que un día aparece una pregunta bastante más incómoda:

¿Y yo qué quiero?

Cuando sabés perfectamente lo que no querés

Muchas veces, en una sesión, la claridad empieza por ahí.

No quiero seguir trabajando así.
No quiero que mi relación se sienta de esta manera.
No quiero seguir diciendo que sí cuando quiero decir que no.
No quiero estar siempre cansada.
No quiero vivir tomando decisiones para no decepcionar a otros.

Sabemos lo que ya no queremos.

Lo difícil es imaginar qué podría ocupar ese lugar.

Porque querer algo también tiene consecuencias.

Quizás implique decepcionar a alguien. Cambiar una dinámica. Ganar menos durante un tiempo. Tener una conversación difícil. Admitir que algo que elegiste hace años ya no te representa.

Y entonces aparece la duda.

¿Será que estoy exagerando?
¿Será que tendría que agradecer lo que tengo?
¿Será demasiado tarde para cambiar?

No siempre necesitás una respuesta inmediata

Hay una enorme presión por tener claridad.

Saber qué hacer.
Tomar una decisión.
Armar un plan.

Pero algunas decisiones necesitan primero un espacio donde poder ser pensadas sin apurarlas.

Un lugar donde decir algo y escuchar cómo suena cuando sale de tu cabeza.

Donde poder contradecirte.

Donde decir quiero irme y cinco minutos después me da miedo irme sin que nadie necesite decidir cuál de las dos cosas es “la verdad”.

Las dos pueden ser verdad.

Volver a escucharte

Para mí, el coaching no se trata de que alguien te diga qué hacer.

Se trata de crear las condiciones para que puedas escucharte mejor.

Separar lo que realmente querés de lo que aprendiste que deberías querer.

Distinguir miedo de intuición.

Reconocer qué decisiones estás tomando por deseo y cuáles para evitar culpa, conflicto o desaprobación.

A veces de una sesión salís con una decisión.

Otras veces salís con una pregunta mejor.

Y muchas veces eso ya cambia muchísimo.

Porque después de años de buscar respuestas afuera, empezar a confiar nuevamente en tu propia percepción puede ser una forma muy profunda de volver a vos.

Sesiones 1:1 de coaching en español

Un espacio para pensar en voz alta, ordenar lo que estás viviendo y volver a confiar en vos.

No necesitás llegar con un objetivo perfectamente definido. Podemos empezar exactamente donde estás.

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